Tus manos y las mías se entrelazan,
y la noche extiende su penumbra,
más la claridad del amor alumbra
a nuestros corazones que se abrazan.
Tus manos y las mías anhelantes
son coquetas mariposas fugitivas,
mis manos por las tuyas son cautivas
en las cárceles cubiertas de diamantes.
Sentir tu manos en las mías,
¡Que alegría inmensa me provoca!
y los besos provenientes de tu boca
borran de mi ser las agonías.
Tus manos y las mías de esta suerte
serán compañeros en el viaje,
disfrutando del amor y del paisaje,
¡compañeros en la vida y en la muerte!
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